Los
movimientos Neozapatista y de los “Indignados” comparten muchos elementos, a
pesar de algunas diferencias, las cuales se resumen, en general, en matices y en
distinciones de escalas. En otras palabras, los contrastes son muchos y las escazas diferencias radican en la intensidad con la que se palparon o experimentaron ciertos fenómenos propios de los movimientos sociales.
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| Fuente Campamento número 8 de los Zapatistas |
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| Fuente: EFE-Infobae Campamento de New York de los Indignados |
En primer
lugar, los presentes son movimientos que pueden ser considerados como de tipo
“altermundialistas” en el sentido de que se establecieron en reacción al orden
político, social y económico, que podríamos designar como “globalización
neoliberal”.
De esta forma, tratan de constituirse como fuerzas alternativas viables,
frente a un modelo percibido como una amenaza para las condiciones de vida de
la inmensa mayoría de la población mundial y el responsable del aumento de las
desigualdades. Sin embargo, es preciso aclarar acá el hecho de que el
Neozapatismo, está definido
también por su identidad indígena, la cual justifica, a su vez, el rechazo del
neoliberalismo como peligro para los modos de vida tradicionales indígenas (para profundizar este tema de la relación entre neoliberalismo y luchas indígenas, véanse este artículo académico)
No
utilizamos la palabra “altermundialista” a la ligera. De hecho, un rasgo
fundamental de los movimientos altermundialistas es su voluntad y su capacidad
para alcanzar el público global, mediante los medios de comunicación. Así, si nuestros movimientos nacieron en lugares específicos
(Chiapas y España), ambos consideran el involucramiento de dicho publico global
como parte esencial de su estrategia. Lo anterior nos permite hablar de
coberturas “glocalizadas”. Un elemento interesante compartido en esta
estrategia internacionalista reside en el hecho de que los logros más
significativos fueron conseguidos, en ambos casos, en el ámbito local, lo que
destaca las límites de dicha estrategia.
Para hacer un balance de dicho movimiento altermundista, véanse este video:
Para hacer un balance de dicho movimiento altermundista, véanse este video:
Hasta acá,
nuestros movimientos parecen muy semejantes. No obstante, cuando entramos en
los detalles de sus objetivos, de sus reivindicaciones y de sus relaciones con
el Estado y, más generalmente, de su radicalidad, resulta algo interesante: se
puede insertarlos en la dicotomía reforma-revolución.
De este modo, si
ambos movimientos tratan de alcanzar el Estado, para que este último aplique
sus recomendaciones (en particular al nivel de los derechos – políticos,
económicos, e incluso culturales…), los neozapatistas no dudaron en salir de la
vía legal e institucional, para oponerse a la existencia misma del Estado, o
por lo menos a su pretensión de manejar sus vidas. Del mismo modo, al nivel
económico, los indignados luchan para reformar el capitalismo en una dirección
opuesta al neoliberalismo, mientras que, al fundamento del discurso
neozapatista, hay la voluntad de superar este sistema económico.
Así, si
nuestros movimientos luchan en la misma dirección, se puede evidenciar
diferencias en la radicalización de dicha lucha.


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