lunes, 27 de noviembre de 2017

¿Qué comparten los Neozapatistas y los Indignados?

Los movimientos Neozapatista y de los “Indignados” comparten muchos elementos, a pesar de algunas diferencias, las cuales se resumen, en general, en matices y en distinciones de escalas. En otras palabras, los contrastes son muchos y las escazas diferencias radican en la intensidad con la que se palparon o experimentaron ciertos fenómenos propios de los movimientos sociales.

Fuente Campamento número 8 de los Zapatistas

Fuente: EFE-Infobae Campamento de New York de los Indignados

En primer lugar, los presentes son movimientos que pueden ser considerados como de tipo “altermundialistas” en el sentido de que se establecieron en reacción al orden político, social y económico, que podríamos designar como “globalización neoliberal”. 



De esta forma, tratan de constituirse como fuerzas alternativas viables, frente a un modelo percibido como una amenaza para las condiciones de vida de la inmensa mayoría de la población mundial y el responsable del aumento de las desigualdades. Sin embargo, es preciso aclarar acá el hecho de que el Neozapatismo, está definido también por su identidad indígena, la cual justifica, a su vez, el rechazo del neoliberalismo como peligro para los modos de vida tradicionales indígenas (para profundizar este tema de la relación entre neoliberalismo y luchas indígenas, véanse este artículo académico)

No utilizamos la palabra “altermundialista” a la ligera. De hecho, un rasgo fundamental de los movimientos altermundialistas es su voluntad y su capacidad para alcanzar el público global, mediante los medios de comunicación. Así, si nuestros movimientos nacieron en lugares específicos (Chiapas y España), ambos consideran el involucramiento de dicho publico global como parte esencial de su estrategia. Lo anterior nos permite hablar de coberturas “glocalizadas”. Un elemento interesante compartido en esta estrategia internacionalista reside en el hecho de que los logros más significativos fueron conseguidos, en ambos casos, en el ámbito local, lo que destaca las límites de dicha estrategia.

Para hacer un balance de dicho movimiento altermundista, véanse este video:



Hasta acá, nuestros movimientos parecen muy semejantes. No obstante, cuando entramos en los detalles de sus objetivos, de sus reivindicaciones y de sus relaciones con el Estado y, más generalmente, de su radicalidad, resulta algo interesante: se puede insertarlos en la dicotomía reforma-revolución. 

De este modo, si ambos movimientos tratan de alcanzar el Estado, para que este último aplique sus recomendaciones (en particular al nivel de los derechos – políticos, económicos, e incluso culturales…), los neozapatistas no dudaron en salir de la vía legal e institucional, para oponerse a la existencia misma del Estado, o por lo menos a su pretensión de manejar sus vidas. Del mismo modo, al nivel económico, los indignados luchan para reformar el capitalismo en una dirección opuesta al neoliberalismo, mientras que, al fundamento del discurso neozapatista, hay la voluntad de superar este sistema económico.

Así, si nuestros movimientos luchan en la misma dirección, se puede evidenciar diferencias en la radicalización de dicha lucha. 

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