lunes, 27 de noviembre de 2017

¿Para qué - y cómo - luchan l@s neozapatistas?

Podemos resumir los objetivos del movimiento con los propios términos de la declaración de guerra del EZLN hacia el gobierno mexicano: es una “lucha por trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz”.

Beatriz Aurora


Más precisamente, se puede aprehender las reivindicaciones del movimiento en dos principales ejes: el político-social, y el económico.



Con respecto al primero eje, el Neozapatismo es un movimiento político y social amplio ya que no solo reivindica justicia social, sino que lucha por derechos civiles y políticos, pero también por la constitución de un gobierno auténticamente democrático con una mejora representación política de las poblaciones indígenas, elecciones libres y demás… En cuanto al aspecto autonomista, más radical, podemos mencionar la demanda de un “Nuevo pacto entre los integrantes de la Federación que acabe con el centralismo y permita a regiones, comunidades indígenas y municipios autogobernarse con autonomía política, económica y cultural” (Comunicado del Comité Clandestino Revolucionario Indígena, Comandancia General del EZLN).


Al nivel económico, los neozapatistas no quieren, simplemente, acabar con el neoliberalismo, sino con el capitalismo, por sus efectos sociales desastrosos, en particular frente a las poblaciones indígenas (véase la sección "¿Por qué l@s neozapatistas se levantaron?"). Es interesante precisar que esta meta es formulada en nombre de todos los seres humanos, y no solamente de los indígenas.

Para llevar a cabo dichos objetivos, los neozapatistas emplean varias estrategias y repertorios de acción (para profundizar este tema de los repertorios de acción colectiva, véanse este artículo clásico de Charles Tilly), los cuales implican una relación ambigua con el Estado. 

En primer lugar, participan en el campo legal. Así, en la línea de los Acuerdos de San Andrés, firmados en 1996 por el EZLN y el Gobierno Federal después de difíciles negociaciones, este último prometió el reconocimiento constitucional del carácter plurinacional de México, y más precisamente de los derechos de los pueblos indios, individuales y colectivos: derechos políticos, como la posibilidad para los indígenas de tener gobiernos propios y de elegir sus autoridades según sus costumbres, o también derechos culturales, jurídicos, sociales y económicos. Sin embargo, el gobierno se retractó.

Frente a este fracaso de índole institucional, los neozapatistas decidieron salir del ámbito legal y establecieron una estrategia de autonomía indígena de hecho. Podemos citar el ejemplo de los “Marez” (“Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas”), que constituyen un sistema de gobierno propio, en el sentido de que instituyeron asambleas comunitarias y comisiones para realizar tareas especificas en ámbitos como la salud, la educación, el trabajo, la vivenda, la justicia, la alimentación o la cultura, entre otros. 
Para profundizar este tema de la autonomia y de los Marez, pueden leer este artículo de Manuel Martínez Espinoza.

Sin embargo, parece que vuelven hacia la vía legal, puesto que propusieron presentar a una mujer indígena como candidata a la presidencia en las elecciones de 2018:


                                 

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